Refugio de paz entre la Sierra y Segovia

En Navas de Riofrío, rodeada de naturaleza y a los pies de la Sierra de Guadarrama, Casa del Concejo invita a desconectar del ritmo diario y disfrutar de una estancia tranquila, cómoda y acogedora. Su ubicación en la Plaza del Concejo permite vivir la calma de un pequeño pueblo segoviano sin renunciar a la cercanía de algunos de los lugares más emblemáticos de la provincia. Segovia, con su Acueducto, su Catedral y su Alcázar, se encuentra a solo 13 km. Muy cerca también se pueden visitar el Palacio Real de Riofrío, a apenas 2 km, y el Palacio de La Granja de San Ildefonso. A solo 80 km de Madrid, es una opción ideal para quienes buscan una escapada de descanso, naturaleza y patrimonio en el entorno de Segovia.

Esencia

Una casa acogedora y cuidada en el centro de Navas de Riofrío, restaurada con mimo para ofrecer una estancia cómoda, tranquila y con encanto.

Distribución

Dispone de dos dormitorios, uno con cama de matrimonio y otro con cama individual, con
capacidad para 3 personas. Cuenta además con baño completo, aseo, cocina y salón-comedor con chimenea.

Extras clave

Cocina totalmente equipada, jardín/patio trasero privado muy acogedor, wifi gratuito y una zona de trabajo (ideal para teletrabajo).

Entorno natural

Desde recorrer el Azud del Acueducto y calzadas romanas, hasta explorar rutas entre pinares, una cueva prehistórica o el embalse de Puente Alta.

Un lienzo de paz

La Casa del Concejo se alza como un refugio de piedra y madera donde el tiempo parece haber olvidado su prisa. Tras sus muros recién restaurados, el silencio se convierte en música y la luz de Segovia inunda cada rincón, creando una atmósfera acogedora que abraza al viajero desde el primer instante. En su patio trasero, las horas se miden en tazas de café y conversaciones pausadas bajo el cielo abierto, ofreciendo un rincón secreto donde reconectar con los pequeños placeres de la vida.

— Galería fotográfica

Cada pequeño detalle de la casa ha sido pensado para mimar al viajero: el crujir sutil de la madera bajo los pies, el calor reconfortante de la chimenea en el salón que invita a largas lecturas, y esa luz del atardecer que entra por el ventanal y lo tiñe todo de dorado. Las sábanas impecables, el aroma a limpio que te recibe al abrir la puerta y los rincones decorados con mimo consiguen que, antes de dejar las maletas, ya sientas que has llegado a tu propio hogar.

— Equipamiento

Que hacer y Entorno